Fórmula para la eficacia en la implantación de medidas y cambios en las organizaciones

26 enero, 2021

Frecuentemente en la implantación practica de medidas en las organizaciones intervienen dos colectivos. Uno el que las determina y las define (decisores), el otro es el que las aplica y pone en práctica (hacedores). 

Las decisiones a implantar deben ser buenas (papel de los decisores) pero al final lo serán si se hacen buenas y ahí el papel de los hacedores es, igualmente, vital. 

Los entrenadores sobre la pizarra ganan todos los encuentros, pero quienes los ganan (o los pierden) son los deportistas y en ello influye la creencia de si las medidas adoptadas por el entrenador van a posibilitar esa victoria deseada. Lo mismo ocurre en las organizaciones, si los trabajadores (hacedores) consideran que esa medida no es buena, les perjudica en algo o, según su criterio, hay alguna actuación mejor, quizás su objetivo y motivación va a ser la de demostrar a la dirección (decisores) que esa medida “realmente” no era tan buena.  

De ahí que, a la hora de implantar medidas en la empresa, hay que tener en consideración una fórmula que nos permite garantizar la eficacia de las mismas. 

La fórmula es la siguiente: 

Fórmula cambios

 

Donde E es la eficacia resultante; C es la calidad intrínseca de la medida adoptada y A es el nivel de aceptación de las personas que la tienen que poner en práctica, existiendo entre estas dos últimas una relación multiplicativa.  

Teniendo en cuenta esto, hay que decir que si, en una escala de 0 a 10, el nivel de calidad de la medida es excelente (10) pero el nivel de aceptación es muy bajo (0), la eficacia final será deficiente (10 x 0 = 0). En el otro extremo, si se decide poner en práctica una medida con amplia aceptación (10) pero la calidad intrínseca es baja (0) nos encontraremos con la misma baja eficacia que en la situación anterior (0 x 10 = 0). 

Se debe buscar, por tanto, una maximización en ambas variables para que la eficacia de la decisión a implantar sea sobresaliente y de ello debe ser responsable el nivel decisor.  

Para maximizar la calidad de las medidas a implantar, los decisores tendrán que tener en cuenta que estas cumplan tres requisitos:  

  • Ser adecuadas: sean eficaces a la de solucionar un problema o de mejorar algún aspecto productivo u organizativo. 
  • Ser practicables: se puedan llevar a cabo con los recursos con que se cuentan o se puedan acceder. 
  • Ser rentables: merezca la pena la inversión por el retorno que la medida conlleva. 

En su aplicación habrá que planificar los pasos a seguir, ver que problemas potenciales pueden acontecer en cada uno de ellos y tener preparadas acciones preventivas y contingentes para garantizar su eficaz puesta en práctica cuando se presenten. 

Para incrementar el nivel de aceptación de los hacedores, los decisores deben de conseguir la máxima implicación y compromiso de los mismos. Para ello es conveniente…  

  • Explicar pormenorizadamente las medidas a implantar y las razones de las mismas. 
  • Persuadir sobre las ventajas y los beneficios que para los hacedores va a conllevar las medidas propuestas 
  • Recoger las objeciones planteadas y darlas respuesta. 
  • Atender e incorporar, en su caso, las sugerencias de mejora propuestas por los hacedores… 

Generalmente, las organizaciones realizan un gran esfuerzo en asegurar la Calidad de las decisiones y la eficacia de su implantación, pero se olvidan de la labor de conseguir el nivel de aceptación adecuado de las personas que las van a llevar a cabo. 

Quizás tenemos trabajo….  

CESI Iberia / Blog / Actualidad / Fórmula para la eficacia en la implantación de medidas y cambios en las organizaciones