Antonio Milara – COACHING: Plataforma Para El Cambio


¿Cómo ve el mercado de coaching en la actualidad? ¿La crisis ha frenado su demanda?

Sin lugar a dudas, se trata de un mercado en crecimiento. Hemos de tener en cuenta que se trata aún de una profesión o actividad emergente en nuestras empresas y en nuestra sociedad en general. Por lo que se refiere al Coaching Ejecutivo, desde el punto de vista de la oferta, tanto el número de empresas que ofrecen estos servicios como los profesionales que tienen formación específica y acreditada como Coach, ha crecido considerablemente en los últimos años. También, igualmente, las empresas, en estos tiempos de incertidumbre y globalidad, están impulsando que sus directivos o managers desarrollen una mejor gestión de sus equipos haciendo uso de herramientas de coaching participando en programas formativos de esta índole. Por lo que respecta a la demanda, cada vez son más las empresas, aunque generalmente grandes, las que demandan este tipo de servicios. En lo relativo a la inversión de éstas en su personal, la crisis, es muy cierto, ha mermado bastante los presupuestos de formación, pero en algunas circunstancias particulares las empresas han apostado abiertamente por contratar procesos de coaching para sus directivos y managers.

No me cabe duda que con el tiempo los procesos de coaching se harán extensibles no sólo a la alta dirección o managers de las grandes empresas, también a otros grupos profesionales. Tenemos por delante el reto de que se produzca un efecto mancha de aceite y que las medianas y pequeñas empresas encuentren en el coaching una potente palanca para crecer, mejorar, incrementar su calidad, su productividad y su rentabilidad. En lo que se refiere a rentabilidad hay muchos estudios que valoran el retorno de la inversión en estos procesos entre un 500 y un 700%.

¿Qué ventajas presenta, por un lado, para las empresas y, por otro, para los empleados?

Los beneficios son mutuos y amplios. Desde el punto de vista de la persona, el coaching permite potenciar su rendimiento profesional, su autonomía, desarrollar sus competencias, mejorar la comunicación con los miembros de su equipo y de su organización y ejercer un liderazgo responsable y transformador, por citar algunos beneficios. Evidentemente el impacto en lo personal también hay que valorarlo puesto que posibilita un mayor autoconomiento, refuerza la confianza de la persona en sus posibilidades y le permite crecer como persona.
Desde el punto de vista de la empresa, facilita un mejor alineamiento entre los objetivos personales y profesionales de sus miembros con los objetivos de la empresa, consigue un mayor rendimiento de sus líderes, potencia la autonomía, la responsabilidad y el compromiso de éstos, con la propia organización y con los colaboradores de éste, y permite el desarrollo del talento de su directivos. Todo ello tiene un impacto evidente sobre los resultados de la empresa como he comentado anteriormente.

¿Qué diferencia al coaching de otro tipo de formación?

El coaching, aunque es cierto que facilita el auto-aprendizaje del cliente y posibilita el desarrollo de sus competencias profesionales y personales, no es formación, como tampoco es consultoría, o terapia, por ejemplo. Son procesos y enfoques distintos. La función del formador o formadora es transmitir conocimiento generando el escenario apropiado para la adquisición de conocimiento y el entrenamiento de habilidades, destrezas y actitudes del alumno o participante; la labor de quien realiza consultoría es proveer de consejo y asesoramiento experto en una materia particular en la que el cliente carece de la experiencia o conocimiento necesario. Y la función del terapeuta es sociosanitaria, y brinda su ayuda a un cliente-paciente para resolver sus problemas y mejorar su salud y su calidad de vida. En el coaching partimos de la base que el cliente tiene los recursos y el potencial para alcanzar los objetivos y los resultados esperados aunque aquellos puedan estar ocultos. La función del coach es liberar ese potencial oculto de la persona para orientar sus acciones y comportamientos hacia la consecución de dichos objetivos.

¿Cuáles son las técnicas más utilizadas a la hora de poner en marcha un proceso de coaching?

Como proceso e independientemente de la corriente o disciplina en la que esté enmarcado el coach, el coaching se compone de una serie de fases que permiten, partiendo de una situación inicial, alcanzar una situación deseada. Para nosotros el coaching es el vehículo que permite al cliente transitar desde esa situación actual, tal y como la entiende, la siente, y la vive a una situación deseada en la que le gustaría estar. Para ello, el coach puede desplegar, según la situación y el momento del proceso que se encuentre con su cliente, una serie de herramientas que beben de muchas fuentes (psicología, sociología, pnl, consultoría, etc.) y de las que hace uso en función de su conocimiento y experiencia profesional y pensando en el beneficio que pueda aportarle a su cliente, aunque la principal herramienta del coach son las preguntas poderosas, aquellas que ayudan al cliente a generar espacios de reflexión a partir de las cuales brotan las respuestas y acciones necesarias que lo ayudarán a lograr sus metas.

¿Cuál es el perfil de las personas que participan en procesos de coaching?

En un proceso de coaching puede participar cualquier persona, cualquier profesional que quiera, deba o tenga la necesidad de mejorar, como profesional y como persona. Es cierto, que en el terreno organizativo, por su ámbito de responsabilidad e impacto en la organización y en el sistema, son los comités de dirección, los ejecutivos, los gerentes, los managers de grandes y medianas empresas quienes se incorporan a estos procesos. Pero este es un campo que afortunadamente no tiene coto; también gerentes y responsables de pequeñas empresas -clientes de Cesi- han decidido apostar por el coaching y esto es una buena noticia.

¿Qué resulta más efectivo: el coaching de equipos o el individual?

Los dos son igualmente de efectivos pero es que hablamos de procesos distintos. Aun cuando podemos partir, en el diagnóstico de una situación de partida, de la aplicación individual de herramientas de evaluación tipo 360º para conocer puntos fuertes y ámbitos de mejora de los miembros de un equipo, herramientas que también son punto de partida en los procesos individuales de coaching, el objetivo del coaching de equipos es ayudar a éste, como entidad propia, con objetivos, recursos y procesos propios, a clarificar y establecer sus metas, normas de funcionamiento, métodos de trabajo, mejorar el flujo de información y comunicación entre los miembros del equipo y otros equipos o personas, facilitar la toma de decisiones de resolución de conflictos y establecer planes de acción, y un aspecto muy importante, generar conocimiento y aprendizajes que les permitan un mayor rendimiento y excelencia. Esta intervención es conveniente realizarla con al menos dos coaches y su labor será acompañar al equipo en ese proceso de crecimiento y despliegue del talento, facilitando al equipo las herramientas necesarias para ello, pero sin intervenir, sin marcar un camino a seguir, sin tomar decisiones en su nombre.

¿Qué conocimientos y habilidades se necesitan para ser un “coach”?

En primer lugar, un coach es un profesional que ejerce una actividad sujeta a un código deontológico y dispone, en beneficio de su cliente, de técnicas y herramientas de las que hace uso en el proceso de coaching, para liberar el talento de la persona. Ello exige un proceso de formación inicial a través de programas reconocidos y acreditados por las organizaciones profesionales, una formación continua a través de programas igualmente acreditados y el desarrollo de unas competencias clave y habilidades para el desarrollo de su actividad entre las que destacaría, fundamentalmente, el respeto y aceptación de la persona (el cliente); la creación de un clima de confianza y sintonía en cada sesión; la capacidad de comunicación y sobre todo de escucha; la capacidad para hacer preguntas que revelen la información oportuna y necesaria para que el cliente saque el mayor beneficio del proceso para sí mismo; generar y desarrollar la auto-confianza y el auto-aprendizaje del cliente y por último la capacidad para apoyar, animar y retar al cliente para que éste asuma nuevos comportamientos y acciones que le permitan alcanzar los objetivos deseados.

En segundo lugar, dado que el espacio de trabajo del coach ejecutivo son las organizaciones, es necesario que este profesional tenga conocimiento y experiencia de los procesos organizativos de las empresas y su dinámica y del comportamiento de las personas en las organizaciones puesto que es algo que va a facilitar su trabajo.

Antonio Milara Rodriguez. Gerente y Responsable de Proyectos de Cesi iberia.
Coach Ejecutivo